Laura sonrió levemente:
—Te ama pero no se casa contigo, te mantiene como su amante... ¡qué lamentable!
Antes, cuando Jenny le decía estas cosas, caía en una depresión que duraba días.
Pero ahora que solo veía a Miguel como un socio y no como el amor de su vida, ¿cómo podía exigirle fidelidad y devoción a un simple socio?
¡Por supuesto que no!
Por eso las palabras de Jenny ya no la herían como antes.
—¡Si no te hubieras metido descaradamente en su cama, jamás se habría casado contigo! —El dolor