Santiago frunció el ceño y apartó la mano de Maite con firmeza:—Siéntate.
Entre Santiago y Maite solo mediaba un simple acuerdo comercial. Mostrar amor en público solo conseguiría disgustarle.
—¡Estamos en un reservado con gente de confianza, Santiago! No seas tímido —declaró Maite, ignorando la expresión descompuesta de Santiago. Con total descaro, volvió a rodearle la cintura con sus brazos, usando un tono meloso y completamente íntimo.
No podía permitirse perder ante Laura.
Un penetrante arom