Miguel soltó una risa sarcástica —Ya te lo había advertido, su embarazo es delicado. Debes ceder ante ella siempre, no puedes hacerla enojar. Si algo le pasa a ese bebé, te las verás conmigo.
La mirada amenazante de su esposo hizo que Laura sintiera un escalofrío. Le ardía la nariz, conteniendo las lágrimas. Levantó con tristeza la cabeza, forzándolas a retroceder, y cuando volvió a mirarlo, sus ojos ya no mostraban emoción alguna.
—Miguel, ¿alguna vez me has tratado como tu esposa? ¿Me has resp