Viktor tranquilizó a Anya con suavidad engañosa.
— Sé lo complicado que es para ti adaptarte a nuestra forma de vida, pero me alegra ver que estás haciendo un esfuerzo.
Hizo una pausa para recorrerla de nuevo con la mirada, deteniéndose significativamente en el generoso escote del vestido.
—Y debo decir, que lo haces de una manera sumamente... atractiva —ronroneó en un tono perverso.
A Anya se le revolvió el estómago ante su tono lascivo, pero logró contener las náuseas y le dedicó una mirada