Alexei no permitiría que la arpía de Katya se diera cuenta de que él ya sabía que Yuri era su hijo, nadie debía enterarse de eso hasta que tuviera la prueba de ADN en sus manos.
Miró a Kathya con gesto de piedra mientras ella continuaba regodeándose en su descubrimiento, creyendo tener la sartén por el mango, una mueca burlona curvó los labios de Alexei antes de que le hablara con cruel desprecio.
—¿Y realmente crees que con esa patética mentira lograrás acercarte a mí de nuevo, Katya? Eres más