Al entrar en la mansión, Viktor fue recibido por el ama de llaves que tomó su abrigo mientras él solo pensaba en ver a Anya.
Como esperaba, Anya se encontraba en la habitación, pero lejos de recibirlo con los brazos abiertos, su esposa lo observaba con una mezcla de frialdad y asco apenas disimulada.
—¿Me has extrañado? —preguntó cínicamente.
Se acercó a ella lentamente, deleitándose con la manera en que ella se tensaba.
—Me hubiera gustado tenerte a mi lado, habría sido más placentero para div