No bromeaba, de eso no hay duda, porque su mirada cargada de mucho deseo y la forma en que recorre mi cuerpo, me da a entender que está pensando en esa imagen que acaba de mencionar.
— ¡Detente, pervertido! — digo cubriendo mis pechos y mi intimidad con mi mano y brazos.
— ¿Por qué tanto decoro, Marcela? Ya te he visto todo y te juro, que puedo dibujarte de nuevo solo para pensar en cómo podría tenerte mientras te…
— Sigue así, Nick y entonces, me darás motivos para escoger a Noah.
— Intént