Lilia.
Al final, no pude decirle nada a Chris ese día.
Estábamos almorzando como era costumbre y mis ojos viajaban a su rostro cada cierto tiempo. Su concentración estaba encima de su celular.
—¿Tengo algo en la cara? —cuestionó, alzando un poco el mentón.
¿Cómo me descubrió?
—No es nada.
¿Era yo o estaba actuando más serio que de costumbre?
—Lilia, sé que me dijiste que no sentías nada por Ethan —habló—. ¿Qué piensas de él ahora?
Fruncí el ceño.
Yo que estaba a punto de confesarme y él que me