Lilia.
Desperté sintiendo un calor inmenso por estar abrazada a alguien.
Un momento, ¿abrazada?
Abrí los ojos al ver que mi brazo rodeaba un corpulento torso. Chris estaba a mi lado y yo tenía una pierna montada sobre las suyas.
¡¿En qué momento lo abracé de esa forma?!
Que vergüenza.
Me separé un poco para calmar los latidos de mi corazón y él estaba profundamente dormido. Quién diría que ese rostro angelical podía hacer todo tipo de maldades.
Tragué saliva.
Sus labios estaban un poco resecos,