Lilia.
Lo que dijo Chris me dejó en el limbo. Mi mente había quedado en blanco, como si estuviera procesando la información.
¿Un oral?
Jamás alguien había explorado en la parte más íntima de mi cuerpo, ni ninguna otra parte en general. La vergüenza me consumió, y el miedo que me invadía se convirtió en nervios por imaginar cómo se sentiría.
—¡¿E-estás demente?! No puedes ir por ahí haciéndole orales a tus víctimas —tartamudeé, con los labios temblorosos.
Mis muslos se tensaron cuando las gruesa