— Lárgate ahora mismo si no quieres que te mandé sacar por la fuerza, tú no tienes nada que estar haciendo aquí, María y yo ya te superamos hace años, no hay nada para ti en este lugar. — respondió el líder Mendoza.
Mirando aquella habitación, el hombre de cabello negro y ojos grises, notó que aquella era la que una vez perteneció al padre de su viejo amigo.
— Por el contrario, Augusto, hay mucho para mí ahora que el viejo Mendoza se ha ido y eres su heredero. ¿De verdad fuiste tan estúpida par