Aitana tan solo tenía a Fernando Toledo, de quien se decía que era huraño y tacaño con sus parejas, además de ser un mujeriego empedernido y ludópata. Ella, por supuesto, se había quedado con lo mejor, aunque aun así encontraría la manera de quitarse a aquel caliente hombre también.
Alejandro miraba impaciente el reloj; dentro de unas horas Aitana estaría oficialmente comprometida con su odiado hermano y esperaba que la “sorpresa” que había preparado para la celebración, llegase a tiempo. Las