El escenario estaba preparado; Ainara Mendoza se encapricharía aún más con el vestido de la abuela, y definitivamente lo usaría el día de su boda con su imbécil hermano gemelo…en ese momento el estaría listo.
Avanzando por el pasillo Fernando se encontró a Ainara Mendoza de pie en el mismo lugar en el que la había visto. Ella no se veía frágil y enferma…definitivamente aquella mujer estaba mintiendo, y su hermano había sido tan imbécil para caer en sus mentiras.
—¿Ya se va joven Fernando?, ¿No