Libi todavía no estaba lista cuando Irum pasó por ella.
—¿De nuevo saliste más tarde del trabajo?
—Mañana habrá una reunión importante y debía dejar todo listo —frente al espejo que había en la sala, Libi se maquillaba. Quería verse perfecta para conocer a la amiga de Irum.
Imaginaba ella que en el exclusivo círculo social de alguien como él todas las mujeres debían ser hermosas y no quería desentonar. Era la tercera vez que se delineaba un ojo, disconforme con el resultado.
Irum, parado tras