Prisionera en el calabozo de la estación de policías por vandalismo y desorden público, Libi destinó su llamada a contactar a la única persona que podía ayudarla.
—Volviste a beber —le reprochó Lucy.
La decepción en sus ojos verdes habría hecho llorar a Libi de no haber estado tan ebria como para notarlo.
—No bebí para lidiar con mis problemas, sólo para acompañar una buena comida. Además, lo que hice lo habría hecho con o sin alcohol en el cuerpo, el alcohol sólo hizo que lo disfrutara más.