—¿Qué haces aquí a esta hora? ¿Por qué no te has ido? —preguntó Yolanda.
Libi seguía trabajando cuando todos los demás del piso se habían ido.
—Tengo algo de trabajo acumulado —explicó ella, omitiendo el pequeño detalle de que Iván le había dado trabajo extra.
—Déjalo para mañana. No puede ser tan urgente.
Libi negó, su poderoso sentido del deber podía más y no quería darle motivos a Iván para que siguiera fastidiándola. Deseaba conservar su trabajo, aunque se estuviera convirtiendo en un inco