—¿Sigues entera?
—¡Lucy! ¡Qué cosas dices!
—Tienes razón, reformularé mi pregunta. ¿El pez gordo lisiado sigue entero?
Aquello era mucho peor.
A mediodía Lucy la había llamado para chismear y enterarse de los detalles sabrosos de su fin de semana en pareja.
—Lo está, no imagines cosas que no son.
—No tengo que imaginarme nada, tienes la voz clara y vibrante de una mujer bien follada y eso me complace.
—¡Lucy!
—Las cosas como son, Libi querida, que no te avergüence vivir una sexualidad plena.