—¡Libi! Ha salido el sol en este día gris con tu llegada —exclamó Josh al verla en un nuevo turno laboral.
—Buenos días, Josh. ¿Cómo estás?
—Aburrido. En la semana vienen pocos clientes y la jornada se pasa muy lenta, pero tú has llegado para salvarme del tedio.
Ella fue a dejar sus cosas a su casillero en el área de descanso, se puso su delantal y se ubicó junto a Josh tras las cajas. Las expectativas que tenía sobre ella estaban muy infladas, estaba lejos de ser el alma de la fiesta.
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