Despertar y sentirse tan cansada como al dormirse era señal de que todo iba terriblemente mal y así estaba Libi. Irum no la había acompañado en la cama y no supo qué pensar al respecto. En el velador encontró de regreso sus ansiolíticos y unos somníferos diferentes a los suyos.
Volvió a encontrarse con Irum en el comedor, la esperaba para desayunar.
—¿Cómo te sientes hoy, Libi?
—Confundida. Y hambrienta. ¿No dormiste conmigo?
—Seguiré en la habitación del segundo piso hasta que vuelvas a senti