—Canela —avisó la recepcionista, con una amable sonrisa.
Lucy entró primero a la consulta veterinaria, Rafael la saludó de un beso en la mejilla y se quedó mirando a Canela hasta que vio a Libi. Una sonrisa nerviosa apareció en su rostro, gratamente sorprendido por la repentina visita.
—Ya decía yo que a esta señorita la conocía, espero que no esté enferma. ¿Cómo estás, Libi?
—Bien, las dos estamos bien. Canela vino por su vacuna.
A Libi él la saludó de mano, manteniendo una prudente distancia