Los días que siguieron los utilizaron en visitar las restantes atracciones turísticas de Francia, ninguna que Libi lograra inmortalizar en su memoria, por mucho que lo intentaba. Ella era la peor compañera de viaje, pero Irum resultaba incansable, admirable en su entereza y no renunciaba a su afán de sacarla de su trance, aunque tuviera que ir jalándola por todo el país.
Para el regreso necesitarían maletas extra, pues visitando las grandes casas de moda, con diseñadores de renombre mundial, Li