Con la mirada perdida en el vacío, Enza se frotó los brazos sintiendo un agudo dolor. Lo ignoró para concentrarse en Hamil, quien se divertía con los pocos juguetes a su disposición. La última vez que había visto al jeque, no había dejado de mirarla con hostilidad después de la promesa que le había hecho al niño.
— ¿Vas a quedarte conmigo, verdad? — Repitió Hamil al unirse a ella en la suave alfombra.
No había dejado de repetir esa frase desde que finalmente se reunieron. Enza le sonrió mientra