José Luis sigue con su vida normal, para él es como si nada estuviese pasando, no le importa el sufrimiento de la chica que tiene encerrada. Él sigue con su vida de mujeriego y las lleva al apartamento solo para hacer sufrir a su pequeña esposa.
El abogado le ha dado una buena noticia, dentro de una semana volverá de sus largas vacaciones, él ya lo espera con ansias para poder firmar de inmediato el papel del divorcio o hacer que este se anule. No piensa pagarle esta vez, porque a su criterio,