Al día siguiente José Luis al despertar le dio el tan anhelado beso de buenos días a su esposa, ella hizo como si se despertó en ese preciso momento y también lo saludó haciendo como si nada haya descubierto en el día anterior.
— ¡Buenos días, princesa! Pensé encontrarte despierta, mi amor. —susurró el hombre.
— Perdón, es que jugué bastante con el bebé y rápido me quedé dormida cuando él se durmió. —mintió la chica.
— Está bien cariño, lo que importa es que la salud de ambos esté bien.
— ¿Lleg