Alberto trata de que su amigo le diga la verdad acerca de los sentimientos que tiene por Clara Isabel, pero este se niega a reconocer lo evidente.
— Me agrada. —respondió su amigo, en forma tajante y sin deseos de ahondar más en el tema.
— Ya cuéntame, por favor. Soy tu amigo del alma y merezco saber de primera mano sobre lo que está pasando en ese cerebro de pendejo que tienes. —insistió Alberto.
— Olvídate de ello y mejor salgamos porque a mí me urge hablar con Clara Isabel, ya que, la pobre