Un rato después de haber cedido a sus deseos sexuales y carnales, ambos se levantaron del suelo y se vistieron, él tomó a su hijo en brazos y los tres salieron de la habitación con la esperanza de que sus amigos no se dieran cuenta de lo que acaban de estar haciendo en casa de ellos.
Para José Luis no es ningún impedimento que alguien se entere de lo que estaba pasando en el interior de esa habitación, porque eso le eleva el orgullo de macho empoderado, pero lo hace de tener precaución porque s