Capítulo 9

La chica también empezó a comer, pero con bastante lentitud. Incluso, Dober acabó su desayuno y Hiz aún seguía comiendo, sentía que iba a reventar por la llenura.

—Disculpe, señor, pero no puedo comer más —se dio por vencida.

Dober estaba acomodado en la silla, observándola como siempre. Examinó el plato y notó que sí se había comido más de la mitad del hígado y el puré batatas.

—Bien —aceptó—, pero tómate el jugo.

La chica tomó los últimos tragos del zumo de naranja y después, sintiendo que su
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