—¿Por qué me pregunta eso? —inquirió Hiz, aún con la mente en blanco.
—Apestas a su energía —gruñó Dober—. Te dejaste besar de él y todo tu cuerpo ahora tiene su olor. —Le apretó el cuello con más fuerza.
Los ojos de Hiz se llenaron de espanto. ¡¿Cómo era posible que lograra saber todo eso con simplemente olerle el cuello?!
De pronto, sintió que alguien entró a su mente y los recuerdos de la noche anterior comenzaron a pasar por sus ojos: el momento en que encontró a Ben en su casa; cuando est