Capítulo 40

Hiz respiraba agitado. Veía a los guardias que intentaban levantarla del piso.

—¡Suéltenme! —gritó ella y soltó con fuerza el agarre de los hombres.

Se levantó de un salto, con los ojos llenos de llanto. Empezó a correr hasta llegar al elevador.

En vista de que su amiga había bajado por las escaleras, decidió bajar por el elevador y alcanzarla. Pero, cuando llegó al primer piso, no encontró a Dane.

—¡¿Has visto a Dane?! —preguntó a sus compañeros.

—No.

—No, ¿por qué?

—¿Dane?, ¿no estaba contigo
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP