Mundo ficciónIniciar sesión—No puede ser —soltó Jusnes y llevó las manos a su cabeza—. No puede ser, ¿cómo es posible que nos tendieran una emboscada? Y todo en una noche. No puede ser posible: nos han tendido una trampa.
El rostro de Dober se tornó totalmente pálido y cayó desmayado.
—¡Ah, Dober, Dober! —comenzó a gritar Hiz alterada.
—¡Traigan al doctor, ahora! —ordenó Jusnes







