—Pero tienes a tu hermana, Ben. Para ella eres lo único que le queda en la vida.
—Sí, por eso necesito rescatarla y que esté a salvo, en un buen lugar.
—Aquí estará bien. Me comprometo a cuidarla bien.
Aquello pareció tranquilizar a Ben. Sonrió y sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Gracias, Hiz.
—Agradécemelo quedándote aquí, recuperándote y ayudándonos.
—Me van a pedir que les de la información de todas las sedes, ¿verdad?
—Ben, necesitamos que nos des toda la información que tengas —explicó Hi