Mundo ficciónIniciar sesiónActo IV- No hay lugar para terceros (Cady)~
Los pasos firmes de Ery al subir las escaleras con mi cuerpo sometido saltando por cada escalón subido no solo resuenan secos como una marcha fúnebre, también mi voz se funde con ellos mientras intento negociar por mi seguridad.
— ¡Bájame! ¡¿Podemos hablarlo civilizadamente?!
¡Al menos me debería responder un poco!
¡Nada! Continúo sintiendo el rebote cual turbulencia viendo pasar los pisos y finalmente el camino hacia nuestro dormitorio. Sin ningún problema abre la puerta conmigo colgando como hurón, pidiendo que hablemos sin ningún éxito.
Él me avienta contra la cama y casi al mismo tiempo se abalanza contra mí. Mis manos siguen atadas, las levanta fácilmente sobre mi cabeza manteniendo una sola mano para someter mis muñecas contra la cama. Satisfecho y seguro de que no podré liberarme, me besa en los labios como si quisiera devorarse mi boca entera.
Hmmm...
Con su mano libre primero acaricia de mi mejilla hasta mi cuello, bajando hasta mi clavícula. Una vez llega a mi pecho desata los listones, sin ninguna paciencia acaba por jalar todo el pedazo destrozando parte de mí ropa dejando expuesta la parte frontal de mi torso.
Mete su mano hábilmente sobre los remanentes de tela buscando mis pechos que amasa con fuerza y gran presión al pellizcar mis pezones.
El movimiento de sus labios es intenso, me succiona cada parte que encuentra en mi interior, su lengua es una gran serpiente intentando alcanzar cada rincón de ella buscando algún intruso que eliminar.
Continúa torturando mi pecho, succionando cada bocanada de aire, evitando que separe mis labios o termine ese beso que casi me acaba el aliento.
Chiara bufando en éxtasis, me sugiere dejar de forcejear y que disfrute de este momento. La llamo una loca hasta que me convence un poco al decirme que la resistencia solo hará que el depredador me ataque más por provocarlo.
Hice lo que me pidió, muy lentamente relajé mis brazos aunque todavía conservo algo de mi estado alerta.
Cierro mis ojos, muevo también mi lengua con el poco aire y fuerzas que me restan y saboreo su saliva.
Tal como Chiara dijo, Ery suaviza la tensión en su mandíbula con cada movimiento mío hasta que libera mi boca. De inmediato aspiro el aire con grandes bocanadas.
—Ahora comencemos la desinfección—me dice liberando su mano de mis muñecas.
Lentamente me besa en la mejilla, luego mi cuello, sus labios suavemente recorren el mismo trayecto que su mano hace un momento.
Besa mi clavícula, llega a mi pecho, lame cada circunferencia, pareciera que mide la distancia entre un pezón y otro con su húmeda lengua.
Lame cada uno regresando y volviendo entre cada monte lamiendo y subiendo cada vez en una curva tratando de emular la circunferencia de cada uno.
Cuando cree estar satisfecho finalmente chupa cada pezón succionando de uno en uno, toma preferencia por el izquierdo capturando la punta y mordisqueando de ella.
No lo hace con demasiada fuerza pero si robándome varias bocanadas de aire.
Justo cuando creo que ya no puedo soportarlo y necesito algo mucho más estimulante, él libera mi pecho dejando el sonido de su succión comprimida resonar lascivamente así como su saliva que salpica poco arriba de mi ombligo.
Lame su propia saliva iniciando otro camino con su lengua hasta mi ombligo donde introduce su lengua tres veces antes de continuar. Mi ropa por supuesto está destrozada y aquello que haya sobrevivido la va rompiendo. Quiero decirle el gran desperdicio que ha hecho sobre una ropa bonita que me gustaba mucho, ahora está hecha tirones como su camisa. Sus manos levantan mis caderas y me quita lo que queda de mi vestido hasta solo dejarme las bragas puestas.
El desgraciado es hábil, en ningún momento ha despegado su lengua ni desviado su recto y muy seguro camino hasta mi vientre llegando a su lugar deseado lamiendo sobre la tela.
—Estás húmeda, se está desbordando...
Mi cadera se retuerce, la pelvis cobra vida propia subiendo y bajando a su propio ritmo mientras mis piernas se abren de par en par esperando una invasión más violenta.
— ¿Estás así porque ella te toco?
Freno mis piernas abruptamente mientras mis ojos vuelven a abrirse con asombro y horror.
Por un momento me había olvidado de "ese" asunto con Freya, maldición, ahora creerá que ella me atrae o algo peor.
—No es por--- ¡Aaah~!
Sin dejarme responder me quita de un solo jalón las bragas y sin esperar a que reaccione lame mi centro reclamando su territorio.
—Todo eso que te hizo sentir lo borraré, olvídalo. Solo yo, tu Alfa, sé todo lo que te gusta, puedo hacerte llegar al cielo y arrastrarte hasta mi infierno.
Chiara aúlla de la emoción, adora cuando él habla de esa manera porque significa que será rudo y no tendrá piedad. Le respondo que está loca, ella me refuta todo, expone mis deseos y menciona con cinismo que una parte de mí también se siente atraída por ese lado posesivo pues es parte de mi naturaleza aceptar su dominio.
Lo niego todo, mientras Gian me lame y reconoce con su lengua cada pliegue dejando su huella entre cada uno de ellos hasta meter uno de sus dedos, continúo firme.
Yo no soy un lobo, aunque en la historia lo sea sigo siendo una humana atrapada en este cuerpo de una novela para adultos, nunca he deseado sucumbir a los deseos y bajos instintos como si fuera animal.
Mi loba como la serpiente a Eva me susurra que esto es lo que yo deseo, con "naturaleza" no se refiere a mi instinto de lobo sino a mi personalidad. Dentro de mí me gusta su dominio, me atrae cuando su mirada seria dirige su filo hacia mí penetrando por mis ojos y viendo dentro de mi alma reclamando que va a devorarme entera hasta que no quede ninguna duda de que soy suya.
Mío.
Libero un gran gemido sin dejar de verlo a él.
Lo deseo... quisiera que le hiciera eso a mi verdadero cuerpo.
Mío...
Mi cuerpo exclama que abrace su cabeza con mis piernas.
No lo hago, aun así ese impulso va creciendo.
Cuando entra su segundo dedo y comienza con ese va y ven como un pistón mi cuerpo se estremece.
¡Mío!
Mi voz es una sola con el mismo movimiento de sus dedos. Deseo más, mucho más. Justo cuando estoy a punto de llegar al pico de esa sensación placentera, él me priva de esa liberación sacando sus dedos que lame y mete a su boca.
¡No! ¡Continúa!
—Ningún otro Alfa, ningún ser existente sea quien sea, podrá hacerte sentir como yo lo hago.
Respiro hondo y agitado.
¿Entiendes, Cadenza?
Como si me hubiera hipnotizado asiento lentamente.
—Eres mía, yo soy tuyo, nadie puede darte lo que yo porque nuestras almas son una sola en resonancia—Besa mi muslo haciéndome estremecer—Solo yo puedo hacerte vibrar, solo yo te puedo amar.
Sin dejarme responder introduce su miembro con una sola estocada, no se mueve, las descargas eléctricas cosquillean en mi vientre deseando que se mueva pero él solo me mira, hambriento, feroz, hay desesperación en su rostro y deseo.
—Solo yo puedo hacerte el amor.
Una vez ha dicho la palabra "amor" me toma por las caderas empujando con fuerza y me penetra moviendo su pelvis como un loco.
Mío...
Vuelve a gritar una voz interna, no es Chiara, es mi propia voz.
— ¡Dilo, Cadenza! ¡¿A quién le perteneces?!
¡No le pertenezco a nadie, Alfa pervertido y tirano! Mi voz se pierde, apenas puedo decirlo pero estoy segura que lo he pronunciado letra por letra.
— ¡Cierto! Soy un tirano... Quiero conquistar la tierra llamada Cadenza.
— ¡Aaah~!
— ¡Seguiré en esta guerra hasta que aceptes ser mía! ¿Puedes resistirme?
Tuya...
—No escucho.
—Tuya... soy...
¡Plap!
Palmea mi trasero primero suave y luego replica este para que sea más sonoro.
— ¡Dilo fuerte y claro, Cadenza!
— ¡Soy tuya!
¡PLAP! Nuevamente golpea con su palma mi trasero esta vez con más sustancia.
— ¿De quién eres?
— ¡Tuya!
— ¡¿De quién?!
— ¡Soy de Ery---! ¡UGH! —Vuelve a palmearme— ¡¿por qué me has dado esa nalgada---?!
— ¡Ese nombre ya no me gusta! ¡Llámame por mi nombre!
Si será este un bipolar indeciso---
¡SLAP!
Vuelve a palmearme y esta vez me da tres seguidas.
— ¡Terrence...!
Esta vez en lugar de palmearme el trasero me golpea con fuerza en una gran y poderosa estocada.
¡Gian...!
— ¡Te lo preguntaré de nuevo! ¡DIME a quien perteneces!
— ¡Soy de Terrence Gian Avery!
¡PAF!
— ¡Dilo otra vez! ¡Como un juramento a la Diosa, Cady! ¡Que todos lo escuchen!
— ¡Yo Cadence Beckham soy de Terrence Gian Avery!
¡PLAP!
— ¡¿Esa nalgada por qué---?! ¡¡AAAAH~!
—Esa fue porque te has tardado mucho en decirlo y también es tu recompensa—Me palmea de nuevo y me embiste— Nunca lo olvides, Cadenza. Soy el único que puede hacerte sentir así, el único que conoce tu cuerpo, el único que puede explorarlo y el único que puede reclamarte.
Sus estocadas son como un azote en mi interior, cada vez me lleva más a la cima de donde temo caer si no me sostengo de él. Vuelve a besarme, sus labios son como caminar entre nubes de algodos de azucar, tal como uno de los primeros besos que comenzaron a cambiarlo todo entre nosotros.
—Eres mía y yo soy tuyo, para siempre.
—Y yo soy...
Quiero decirle "Yo soy tuya para siempre" sin embargo algo me frena en ese mismo instante.
“Todo está bien, siempre estaré contigo…”
Su voz, igual a la de Ery pero un poco más madura, susurra como si estuviera pegado a mi oído, siento algo cálido como un abrazo. El corazón en su pecho latiendo rápidamente, su respiración, el sudor en su cuello.
Parece tan real, como si pasara en este mismo instante frente a mí.
"¿Te es tan interesante es verme, lobita?”
No...
“Si me ves así me provocarás querer comerte”
¡No!
— ¿Cadenza? —Gian intenta entrar en mi visión, pero solo puedo verlo a “él” quien se ve mayor que mi Alfa, ambos tienen el fleco en la frente igual, los mismos ojos, el mismo olor.
"Cadence, regresa..."
¿Quién me llama?
Veo en su rostro dibujarse lentamente una sonrisa, aunque parece estar exhausto sus ojos brillan como nunca antes le había visto.
<<ALERTA, EL HUESPED PRESENTA ACTIVIDAD INUSUAL>>
"Ven aquí, me has causado demasiados problemas ¿sabes?"
¿Qué hice? ¿Por qué si estás enfadado me sonríes de esa forma?
<<ALERTA >>
— ¿Cadence...? ¿Qué te ocurre? —La voz de mi novio se pierde como si la escuchara estando por debajo del agua.
<<ALERTA>>
— ¿Cady…?
“Te pediré algo de comer ¿Quieres algo en especial?”
¿Quién?
— ¡¿CADENCE?!
"Volveré pronto, no te metas en más líos, lobita"
¿Quién eres?
<<ALERTA, ALERTA, EL HUESPED ESTÁ DEMASIADO AGITADO>>
— ¡¿Qué está pasando?! ¡Schadenfreude! ¡Dime qué le está pasando!
El hombre me muestra su espalda y cruza el umbral de la puerta, antes de cerrar quiero detenerlo "¡No te vayas!" Todo comienza a llenarse de niebla cuando lo persigo, mi aliento se vuelve pesado como si algo me impidiera respirar.
— ¡CADENZA! ¡¡DIME QUE TE OCURRE!!
<<EL HUESPED HA LLEGADO A SU LÍMITE>>
Incapaz de mantener los ojos abiertos comienzo a perder fuerza hasta dejarme sumir en la oscuridad.
— ¡CAAADEEENCE!
---
Fue la primera vez que pude atender la puerta para él a tiempo, en esos seis meses él tenía que golpear hasta perder la paciencia. No le dejé esperando adrede, simplemente no estaba acostumbrada a recibir visitas en mi puerta.
Desde que tengo 17 años soy yo quien toca puertas esperando por una respuesta que nunca llega, era yo quien visitaba a una persona moribunda en el hospital.
Como Sarah era mi compañera de renta y mi única amiga nunca tuve visitas, ella si que las tuvo en especial de su novio pero yo jamás escuché a alguien tocar la puerta para buscarme o esperando verme.
A él solía molestarle y me reprochaba por tardarme demasiado, después de aceptar un pacto con ese Demonio de Lupus, la puerta continuó recibiendo su muy característica manera de tocar para abrir y encontrarme con sus molestas visitas, después comencé una cadena de mensajes con mi amiga Edw2238 quien me enviaba comidas casi a diario.
Los dos se volvieron mi pequeño mundo durante seis meses hasta que cometí el error de tener una conversación demasiado íntima con mi amiga en la aplicación, descubriendo no solo que en realidad era un hombre sino que me había visto la cara. Como un trofeo, había logrado una conversación sexual que culminó en desenfreno y culpa.
Aunque no éramos nada, sentí que lo había traicionado. Por tanto mantuve mi distancia de los dos. Para mi alivio ambos también se mantuvieron a raya unos días sin insistir ni contactarme. Quizá 2238 fue quien insistió un poco más.
[Ordené algo delicioso para ti---]
Aunque no era quien decía ser no podía evitar extrañarle, a mi amigo con quien mantuve conversaciones muy personales pero que fue un alivio y un respiro de esperanza durante los días más grises.
Sin embargo cuando abrí la puerta…
No era un repartidor ni mi amigo por mensajería, tampoco era el Señor Eardwulf.
TSSSSS TSSSSS
Como en aquellos televisores antiguos al terminar la trasmisión suena algo cortarse de golpe sumiendome en una espesa niebla gris.
¿Qué sucedió después?
La niebla en mi cabeza solo me permite ver momentos que saltan uno sobre otro como una cinta vieja en una videocasetera estropeada. Mi abuela tenía una de esas, fue uno de los muchos objetos que se perdieron cuando el banco embargó su casa. Menos mal ella ya había fallecido para entonces.
La oscuridad me lleva a abrir mis ojos y finalmente encuentro algo de luz después de flotar sobre la nada absoluta.
Lo primero que encuentro es algo más brillante que la luz del sol misma, algo radiante y demasiado especial como para dudar que realmente lo tengo frente a mí.
¿Qué hace el señor Eardwulf en mi departamento?
Un hombre que apenas parece caber su largo cuerpo en el sillón descansa sobre este, solo pocas veces le he visto sin el saco puesto. La camisa que lleva tiene desabotonados tres botones que van desde el cuello hasta el inicio de donde debe estar su pecho.
Cuando duerme se ve tan apacible…
Tuve un sueño extraño y agradable, incluso pareció muy real.
Toco mis labios tímidamente recordando la pequeña sensación.
“Señor Eardwulf...”
Mi voz es demasiado baja. Aún así el parece escucharlo pues abre sus ojos y me mira con gran paz dibujando lentamente una sonrisa, está agotado así que lo hace muy sutilmente.
“¿Ya estas mejor, lobita?”
No sabía que pudiera sonreír así. Apenas puedo contemplar esa preciosa curvatura en sus labios que hace estremecer cada fibra de mi ser, cada centímetro de mi cuerpo se llena de un calor extraño y una sensación de alivio.
Poco puedo pensar en ello cuando alarga sus brazos y me jala hacia él.
Él rápidamente me captura entre sus brazos, me abraza como si fuera una almohada. Hunde su cabeza en mi pecho y buscando alguna posición más cómoda me acurruca suavemente sobre su firme y duro pectoral el cual jamás había podido contemplar ni tocar.
Nunca pensé que los latidos de su corazón pudieran ser tan bellos, son como una suave armonía que me calma e inquieta a la vez. Unas suaves olas del mar repicando hasta llegar a mi pecho.
¿Estoy soñando? Debe ser así porque él nunca ha sido amable ni me habla con tanta suavidad.
De ser así quisiera jamás despertar de nuevo y contemplarle así para siempre.
***
Cuando abro mis ojos espero verme acostada en el sofá completamente sola, pero el calor de su cuerpo me confirma cuan real es lo que creí un hermoso sueño imposible.
Sorprendida, un poco asustada, me hago para atrás, logrando caer al suelo sin golpearme.
Aush... eso me dolió, por alguna razón me ha dolido mucho más. De inmediato me percato de que mis brazos y piernas están llenos de cardenales azules y morados.
El dolor de inmediato se frena cuando veo su rostro apacible, ni siquiera todo ese ajetreo le ha despertado. Debe ser porque está exhausto o quizá tiene el sueño pesado.
Picoteo en su mejilla. La primera vez que mi dedo tiene contacto me asusto y me reprendo por tocarlo tan descuidadamente. Me prometo no volver a hacerlo pero mis dedos parecen moverse solos.
Acaricio sus mejillas, contemplo la forma de sus cejas, el arco a pesar de tener curva parece cuadrado, varonil, perfectamente poblado por unos cabellos que dan una sensación aterciopelada en mi dedo.
No puedo evitar dejar escapar una muy pequeña y suave risa que de inmediato ahogo.
Además de que no quiero despertarlo, me pregunto si no estoy invadiendo demasiado su espacio personal al tocarlo sin su permiso.
Tampoco es que me lo vaya a dar, él se molestará cuando sepa que lo hice.
Suspiro.
¿Qué tan perfecto se puede ser en esta muy injusta vida? ¡No solo es demasiado guapo, tampoco ronca ni parece humano!
Incluso con el cabello cubriendo su frente, su camisa sin planchar y todo aquello que le hace ver desaliñado, me es tan encantador...se le siente tan tranquilo que quisiera dormirme ahí un rato.
Ser así de apuesto debería estar prohibido al momento de crearnos para nacer en el mundo.
Bueno, quizá por eso y para no ser injustos, junto con esa apariencia le hayan montado ese mal genio que siempre se carga.
Menos mal, si no tuviera esa personalidad explosiva mi corazón no lo habría soportado por tanto tiempo.
Pero ya es demasiado tarde, ahora que se ha liberado no sé cómo mantendré cerrada de nuevo esta caja de Pandora que juré jamás abrir.
No pude evitarlo, aunque eres un grosero y miras siempre por debajo de mí, me basta un poco de tu amabilidad para que caiga en tu red. Me doy por vencida.
—Te quiero.
Beso su frente y acaricio su cabello sintiendo su suavidad, aún tiene rastros de gel en las puntas.
Veo mi computadora, el último mensaje enviado a Edw2238.
Él está aquí ¿es porque son la misma persona? O quizá de alguna forma lo trajo a mí.
No importa por ahora la respuesta. Porque pude verlo.
Creí que no sería capaz de abrir los ojos al mañana, que mi tiempo se detendría para siempre, que nunca más volvería a verle. Pero no solo está aquí, acabo de conocer un lado de él que jamás creí que podría ver en mi vida.
A él le encantan las historias de lobos, le diré todo en una pequeña confesión en juramento ante la luna como solo él entiende.
—Yo, Cadence Beckham...
Sé que es un sueño imposible, él jamás me verá como una mujer, aunque ahora sé la "verdad" eso no cambia nada, yo nunca podré darle una familia.
Estoy sucia, manchada, impura y rota.
Nunca lograré estar completa, jamás podré ser una mujer.
No una que merezcas por eso solo lo diré una vez, será el arcano deseo que por siempre guardaré en lo más honde de mi pecho y de mi alma.
Juro que aunque él jamás lo sepa yo por siempre...
—Soy tuya, señor Eardwulf... Aunque tú nunca serás mío.
Déjame ser egoísta una sola vez, estoy segura de que ahora puedo escribirla... una novela de lobos como las que amas, algo diferente, personal, será mi primera historia de amor. Un pequeño y muy silencioso secreto donde liberaré todo lo que siento.
Una historia que escribiré sólo para ti.
----
La humedad en mi oído me despierta de aquel extraño letargo, una mano temblorosa se cierra sobra la mía apretujando con cuidado sobre mis dedos.
Un joven Alfa me mira con preocupación mientras lentamente reconozco su forma y nombre.
Gian...
—¿Te duele algo, Cadenza?
Quisiera negarlo pero estaría mintiéndole más de lo que he hecho todo este tiempo, además, Shawn puede ver a través de las mentiras para variar. Como única respuesta me abrazo a él y me aferro a su pecho hundiendo mi cabeza, los latidos de su corazón son los únicos que logran hacerme sentir un poco más tranquila.
Mi novio no me pregunta nada más, acaricia mi cabeza y me susurra que todo estará bien. Pero yo sé que nada volverá a estar “bien” porque acabo de recordarlo.
Yo hice un juramento, no recuerdo completamente los detalles, pero estoy segura de que lo hice. Frente a su rostro dormido dije que siempre seré suya.
Él me gustaba.
Me gustaba mucho.
Más de lo que siquiera podría imaginar en esos cinco años. Tanto que me sofocaba en mi pecho matándome cada día por dentro al no poder decirselo.
Señor Eardwulf, tú me gustabas.
— ¿Cadenza, te duele algo---?
Vuelve a preguntarme preocupado enjugando mis lágrimas con su pulgar, como única respuesta me aferro más a su pecho y él me envuelve tiernamente.
Las lágrimas no dejan de caer por mis ojos mientras Gian me abraza con fuerza. Aunque hago un ovillo en su pecho siento un vacío que no puedo llenar, algo que aún me falta, algo que no sé qué es pero estoy segura de que es muy importante…
¡No, ya no puedo seguir mintiéndome a mí misma! Es algo que siempre supe en mi interior, por mucho que quisiera evitarlo al enterrarlo en lo más profundo de mi mente, jamás pude deshacerme de él.
Perdón, no sabía lo importante que era. Tampoco estaba conciente de que por muchos meses estuve diciendo una gran y dolorosa mentira.
—No tengas miedo, Cadenza—Gian continúa acariciando mi cabeza y libera sus feromonas para sosegar mi corazón.
En sus brazos, con su olor que me encanta, pienso por primera vez en aquella promesa arcana y en el hombre que también hace vibrar algo en mi interior. Llena de culpa e incertidumbre porque Cadence del pasado y yo colisionamos en una gran batalla interna que a pesar de todos mis esfuerzos termina culminando en una dolorosa conclusión.
Terrence Gian Avery.
Eren Grant Eardwulf.
Los quiero a ambos.
----Acto IV-No hay lugar para terceros (Ery) ~
Aun puedo recordar cada detalle de nuestro primer encuentro.
Su ropa blanca y sencilla, un vestido de campesina adornado con flores. Su mirada, sus palabras. También fue la primera vez en que me contradije con respecto a mis planes así como lo que llamaba útil y conveniente.
Fue un impulso, quise apoderarme de ella, me aferré a esa idea sin saber completamente el porqué de esa necedad.
La necesitaba, algo dentro de mi llamaba y vibraba desde mi interior "no la dejes ir" creí que era deseo, orgullo y quizá el vínculo caprichoso que me tenía atado.
Todo eso cambió, esa misma noche todo cuanto pensaba, todo cuanto deseaba, el Alfa que creí ser se quemó junto con el fuego y acabó por calcinarse en su mirada.
Recuerdo la angustia y mi desesperación cuando por unos segundos creí que la perdería al debilitarse hasta el punto de consumir sus propias energías con esa metamorfosis drástica como lobo.
Fue la primera vez, desde la muerte de mi madre que me dejó un profundo desagrado y odio por las criaturas débiles, la primera vez que me preocupo por el bienestar de alguien a quien consideraba la presa que debe seguir su destino para que los más fuertes sobrevivan.
Quizá fue al verla vulnerable, la tristeza en su mirada, su temor, la persecución, tal vez fue el nombre de otro en su boca lo que lo desató todo, puede que todo en conjunto... todo aquello que la vuelve mi muy preciosa Cadence Beckham lfue o que me hizo ignorar mis propias promesas.
No es la primera vez que sucede, después de aquel incidente ella constantemente terminaba en un profundo sueño que me preocupaba hasta los huesos.
Esta no es la excepción, volví a experimentar el temor de aquel primer encuentro de aquella amenaza de que moriría.
Hacíamos el amor como siempre, con un poco de juegos en la cama que incluía el castigo de hacerle decir algo que necesito escuchar constantemente aunque quizá sea un placebo a medias.
"Yo soy de..."
Justo antes de decirlo, aquel momento apasionado cambió a algo que se asemeja al horror y terror desencadenando los recuerdos de lo que experimenté aquella primera noche en que la conocí.
No hubo una persecución, tampoco fuego quemando todo a su paso, mucho menos saltó desde lo más alto. Pero si sentí lo que llaman la sombra de la muerte, el temor de verla morir como en ese sueño que continúa repitiéndose cada vez que creo poder comenzar a olvidarlo.
No la veo morir directamente pero si puedo ver su cuerpo de 18 años, inerte, sin color en sus mejillas.
Primero comenzó a delirar, dijo "no" en diferentes escalas hasta culminar en un grito.
Aunque intenté con todas mis fuerzas hacerla regresar de donde sea que se hubiera perdido en su mente y sus sueños, ella continuó respirando de manera agitada hasta perder completamente el conocimiento.
No respiraba.
Maldita sea, el sistema solo emitía una alerta sin poder darme una solución o sugerencia. Incluso respiré en su boca varias veces intentando reanimarla.
Noté unos cardenales aparecer en sus brazos y pecho como si alguien la hubiera golpeado ¿Veneno?
Desesperado, aun desnudo, corrí hacia el mueble donde guardo una daga de plata. Tropecé torpemente antes de llegar debido a la conmoción.
Los lobos Alfa nos regeneramos con facilidad y solo la plata tiene la capacidad de hacer que la herida tenga algo de profundidad suficiente para dejar un corte limpio.
Nuestra sangre Avery puede servir para curar, no lo hace todo el tiempo pero puede brindar la suficiente energía para que alguien recupere fuerzas.
Vertí una cantidad considerable de mi sangre, estimulé su garganta para que lo tragara. Pareció funcionar un poco sin embargo no me fue suficiente. Vestí su cuerpo con cuidado y la llevé en mis brazos tan rápido como pude. Con las prisas solo me puse una bata pero me aseguré de que Cady llevara ropa cómoda que cubriera bien su cuerpo.
Desperté casi a todos a mi paso incluyendo al doctor Yeha quien rápidamente la atendió. Acababa de despertar, se le notaba, sin embargo atendió a mi novia sin dejar de intentarlo todo desde métodos tradicionales hasta unos experimentales.
Aunque había vuelto a respirar parecía estar pasando por un mal sueño. Esta situación me recordó también a una noche en que la encontré arañando su cuerpo y gritando por una pesadilla.
¡SLAM!
Una puerta se abre con estrépito hasta chocar con la pared y unos pasos descalzos corren hasta llegar a nosotros dos.
Después siento un empujón por mi respalda, estoy demasiado conmocionado por el temor, fácilmente caigo al suelo.
Apenas logro identificar la figura de quien me empujó. Es Hershey.
— ¡Cady Cad!
Al tomar su mano, mi novia suelta una bocanada de aire como si se ahogara, su mejor amiga intenta tranquilizarla pues está a punto de tener otro espasmo en su cuerpo.
¿Qué le sucede?
Shawn me llama, dice algo como que es mi culpa por asustarla como esa noche.
— ¡No te quedes ahí, Alfa! ¡Usa tus feromonas, idiota!
Mi lobo asiente y me sugiere que lo intente.
Mientras tomo con mucho cuidado su mano le suplico que se calme.
Lentamente su cuerpo comienza a perder ese tono pálido de muerte y su cuerpo se tranquiliza.
Una vez la situación dejó de ser tensa, Hershey me pregunta con un semblante molesto lo que hice.
No tengo ninguna respuesta así que guardo silencio como si fuera culpable aunque estoy seguro de que no hice nada que la pudiera alterar de esa forma.
Intento regresar hacia lo que pasó en cuestión de unos minutos.
No fui brusco en nuestra intimidad, si bien jugué un poco no se compara a la noche después de ser novios en que al abrir la puerta de mi habitación vi a Cady muy concentrada en leer unas hojas dispersas en nuestra cama. Estaba tan perdida en su lectura que ni siquiera se percató de mi presencia por varios minutos.
Ahora que lo pienso esa noche si me excedí completamente, aunque no reaccionó como si se estuviera ahogando, si la hice llegar al clímax tantas veces seguidas que el mismo sistema nos advirtió del peligro. Por eso fui cuidadoso esta vez, planeaba no excederme y limitarme a terminar nuestra sesión de amor una vez ella me dijera que es mía. Eso era todo pero no sucedió, no me pudo terminar de prometer que también es mía ni tampoco pudimos terminarlo.
No lo entiendo ¿Qué hice mal? Fui mucho más cuidadoso, apenas habíamos comenzado la segunda ronda cuando ella comenzó a actuar extraño.
Ni el Dios Schadenfreude ni tampoco Shawn saben la respuesta.
Tendré que preguntarle a Chiara después.
—Alfa, no creo que sea que haya hecho algo peligroso—Determina Hershey cuando le conté con algo de detalles sobre cómo lo hicimos.
Fue para asegurarle que desde entonces he procurado ser más suave con mis juegos y tranquilizarme antes de dejarme llevar por mis celos.
—Entonces debe ser porque acaba de desatarse alguno de sus recuerdos.
Dice ella mientras acaricia su cabello.
Sorprendido busco en Hershey una respuesta a la pregunta que acaba de dispararse con esas palabras.
—No soy tonta Alfa. Desde la boda supe que Candy Dace no ha sido la misma de siempre.
Ella piensa que Cady perdió la memoria o algo así pero ella cree que es Candace.
—No hablo de las memorias de Candace, me refiero a las de "ella"
Nuevamente siento algo entre asombro y terror con esa afirmación.
—Ya parece más estable—Dice ella como si jamás hubiese hablado más de la cuenta—Cuando abra los ojos no la juzgues ni siquiera le preguntes nada, probablemente te lo dirá después de darle vueltas en su cabeza, así es como ella suele enfrentar las cosas.
Sin dejarme responder reposa suave y muy brevemente su mano en mi hombro.
—Sherezade, mi loba, dice que despertará pronto.
Casi enseguida de que Hershey se ha retirado, mi novia comienza a despertar.
Lo primero que llama mi atención son las lágrimas que resbalan por las comisuras de sus ojos, preocupado le pregunto si le duele algo, tal vez me excedí al dejar que creyera que estaba celoso y molesto.
Sin responder me abraza, debería sentir que me lleva al cielo como siempre, pero algo en mi interior no vibra en resonancia con ella. Me recuerda a esa noche de boda, esos días en que al mirarme no era a mí a quien veía.
Algo así siento en su abrazo, como si hubiera un gran vacío en medio de los dos.
Ella continúa llorando sobre mi pecho, aunque no sé lo que soñó creo tener una idea de a quién ha visto, en quién piensa. Resignado trago ese dolor y la abrazo con fuerza. Su cuerpo tiembla mientras solloza intentando reprimir el llanto.
—No tengas miedo, Cadenza.
Puedes llorar por él todo lo que quieras, mientras me veas por quien soy y no como su sombra con la que me compares buscándole en algún trazo de mi rostro, podré soportarlo.
Nada de eso se lo digo, tampoco permito que escuche mis pensamientos desde nuestro enlace. Nunca dudaré de que ella siente algo inmenso por mí, sé que quiere por lo que soy, pero no deja de ser doloroso.
En silencio continúo acariciando su cabello y su espalda mientras siento entre cada uno de sus sollozos que nuevamente he perdido una injusta batalla.
Aquel juramento se convirtió en algo que activó de manera involuntaria una parte de aquellos recuerdos bloqueados, la detonación de aquella revelación fue demasiado impactante para Cady. Poco a poco comienza a percatarse de lo importante que siempre fue "él" negándose a desaparecer por completo de su corazón. Ery no es nada tonto, el vínculo de los dos y el tiempo que se conocen son suficientes como para que él pueda leer entre líneas a su pareja.Rompiendo un poco con la tensión, el último acto (V) es un especial (Encore) siendo el último especial que se mostrará hasta finalizar la historia principal, este se ubica después de que Cady y Ery se hacen novios recientemente y Ery dice a Milo que no tendrán más entrenamiento, así es, el harem de dedos con nombre. ¡Más de 2,200 vistas, muchas gracias por sus comentarios y todo el apoyo!







