Althea estaba completamente confundida.
Era la hija de un traidor, tomada por el Rey Alfa como rehén, reclamada como nada más que su reproductora. Había esperado crueldad, humillación y una fría prisión. Pero en cambio, él la había marcado, salvado su vida y ahora la tocaba como si solo la ansiara a ella.
Althea se había preparado para lo peor. Creía que él sentiría asco por ella… que simplemente la tomaría, frío y silencioso, sin siquiera mirarla a los ojos. Sin un beso. Sin preocupación. Sol