El resto de la mañana la pasé pensando en la conversación con mi madre. En parte emocionada por la posibilidad de ver a mi padre y en parte preocupada por la misma razón. Había olvidado por completo la existencia de Xander, mientras mi atención se centraba en mantenerme calmada frente a cualquier opción que se presentara. Pero cuando lo vi entrar a la sala de juntas, con esa mirada que parecía diseccionar cada reacción mía, supe que la calma que intentaba proyectar era apenas una máscara. Cada