Desperté al amanecer. El cuarto estaba completamente a oscuras y Victoria aún dormía a mi lado, envuelta en las sábanas con una expresión satisfecha en el rostro. Observé su silueta por un momento, recordando cómo había intentado apagar cualquier pensamiento relacionado con Ivy a través de la noche. Pero, aunque Victoria me ofreciera esa distracción y complacencia, no era suficiente. Ivy seguía ahí, como un reto sin resolver, una incógnita que se colaba en mis pensamientos con la tenacidad de u