Media hora más tarde...
Beth finalmente entró tropezando en la casa.
—He vuelto —graznó, desplomándose en el acogedor abrazo del sofá.
—Hola, lo lograste —la saludó Marcus desde la cocina, con voz cálida por la preocupación—. Parece que ustedes las damas tuvieron una noche larga. Diana también acaba de regresar.
—¡Oh! —Beth se sorprendió. Diana tenía un horario bastante relajado en el restaurante. Nunca antes se había quedado hasta tarde en el trabajo. Esto no era normal.
Como si le leyer