El rápido cambio en el comportamiento de Beth tomó a Alexander desprevenido por un momento. Luego, la comprensión amaneció y el destello travieso regresó a sus ojos. Con pasos calculados, se acercó a la cama.
—Parece que te has olvidado de algo —arrastró las palabras con diversión. Su mirada bajó intencionadamente hacia la camisa blanca que la adornaba, la cual no era de ella.
Beth, hipersensible a su escrutinio, siguió su línea de visión y jadeó.
—¡Ah! —Se le entrecortó el aliento y sus ma