Hanna nos dio una sonrisa cómplice y yo estaba de una pieza con esa declaración ¿ Su esposa? Ya me iba a escuchar ese bruto. Esperamos alrededor de quince minutos, los mas tortuosos que podía haber vivido, mientras mi hika y Bruto hablaban de lo más tranquilos como si nadie más los pudiera interrumpir.
En eso sonó el teléfono de Bruno y sin más nos despedimos, no sé si volvería a esa casa, pero me fui con la sensación de que ya nada me ataba a ese pasado doloroso. Ahora podía seguir adelante,