Mundo ficciónIniciar sesiónEn el momento que dijeron eso, el señor Jalifa entró, sentí como tomaban mi corazón y lo arrancaban de golpe. Zaya no podía estar muerta.
_ ¡Zaya, no!
Iba a entrar al cuarto, sin embargo los guardaespaldas me detuvieron, yo les di golpes logrando derrotarlos, pero en el







