Esperé tres días.
Tres días de llevar la información como una piedra en mi pecho. Tres días sentados frente a él en el desayuno fingiendo que todo era normal. Tres días de saber y él no saber y la brecha entre esas dos realidades se ensancha cada hora.
Necesitaba decírselo. Tuve que decírselo. Esto ya no era algo que pudiera manejar solo. La prueba fue una cosa. La cita con el médico confirmando que era otra. Pero en realidad llevar esto adelante, mantenerlo, terminarlo, lo que sea que haya dec