Lo que pasa con enterrar a alguien es que el mundo te hace seguir haciéndolo.
Primero el cuerpo. Luego el papeleo. Luego las llamadas telefónicas, las que haces y las que recibes, cada una de ellas que requiere que digas las palabras de nuevo, para realizar el hecho de ello para alguien que aún no ha escuchado, para ver su cara reorganizarse mientras la tuya permanece quieta porque ya has usado tu reorganización. Luego las cazuelas. Luego las flores, que llegan en oleadas y comienzan a morir in