38. Tóxico
Eduard no la había reconocido en primera instancia, no solo estaba mucho más hermosa e irradiaba vida, sino que además se había cambiado el color y corte del cabello.
— No puedo creerlo, no solo es la sorpresa que nos encontremos sino que además aún no logres olvidarme.
— ¿Por qué deduces eso?
— Me has reconocido y de inmediato has intentado reunirte en un lugar íntimo conmigo, como es obvio aún sigo casado pero eso es lo que menos importa.
— Despierta y baja tu ego, el que te invitara aquí