Capítulo 35 —Mi verdad, solo para ti
Narrador:
Lorena daba vueltas en la cama, incapaz de encontrar una posición cómoda o de silenciar el torbellino de pensamientos que le llenaban la cabeza. Finalmente, con un suspiro frustrado, apartó las mantas y se puso de pie. Caminó descalza hasta la puerta, abrió con cuidado, y se sorprendió al encontrar a dos hombres apostados frente a la misma.
—Buenas noches, chicos —dijo, tratando de no sonar demasiado desconcertada.
Los dos guardias se enderezaron a