La junta en Industrias Campbell se disolvió en un mar de murmullos y confusión en cuanto Robert colgó el teléfono. Su rostro, usualmente serio, mostró una grieta de auténtico pavor. Sin dar explicaciones detalladas, informó a los ejecutivos que la sesión quedaba cancelada por una emergencia familiar de gravedad. Noah, actuando con una maestría que ocultaba el veneno en sus venas, se puso de pie de inmediato, fingiendo una preocupación que convenció a los presentes menos perspicaces. Preguntó un