Una espada en tu corazón.
Así es exactamente como se sentía, como si una espada estuviera clavada en su corazón, y aunque quería sacarla de allí, no podía.
Era un peso y dolor invisible a los ojos. Algo que se había mezclado a su cuerpo, y en ese instante ella vio a aquel macho decir aquellas palabras.
¿Pero cómo pudo sentir eso?
¿Cómo podría él entender lo que ella sentía o sufrir con su sufrimiento?
Estas eran las preguntas que Samanta se hacía, mientras el macho sostenía sus muñecas, él