Su toque era cálido y enviaba escalofríos por su cuerpo.
Sam sentía sus grandes manos subiendo por su espalda, acariciando la piel de su nuca.
Sus labios eran para ella lo más dulce que había probado, sintió al macho inclinándose cada vez más, y de repente él la envolvió con sus brazos.
El calor emanaba de él, y ese calor la envolvió como nunca antes había estado.
En sus brazos, ella estaba completamente caliente y protegida, sus pechos estaban contra su pecho sólido y sus brazos se estrecharo