88. Peligro
CRYSTAL
Las cosas que relata Morfeo son aterradoras, indescriptibles y sangrientas, al punto que tuve que huir de la sala para vomitar.
Me sentía mal, mareada, con el estómago revuelto de tan solo imaginar las escenas tan horribles que Morfeo describió con tanto detalle.
—Oye, lobita, ¿estás bien?
Giré al escuchar la voz y los pasos acercarse; sonreí al ver a los chicos venir hacia mí.
—Nos enteramos de que estabas aquí, así que cada uno quiso venir a traerte un regalo.
—¿De verdad? —preg