38. Una trampa
EZRA
No podía sacarme de la cabeza la noche con Crystal, su cuerpo, su piel, su tacto; el olor de su excitación aún está grabado muy dentro de mi memoria.
Aquel odio que se supone siento hacia ella se va transformando en algo mucho más peligroso: una obsesión posesiva por tenerla solo para mí, sin que nadie más pueda y quiera tocarla está despertando lentamente, consumiendo todo mi ser.
Se supone que había salido de la manada por algo urgente, pero justo ahora ni siquiera le estoy prestando