Reina
Odiaba la nueva ala. Odio, tenía que ser el eufemismo más grande del siglo en ese momento.
Odiaba a los guardias apostados frente a mi puerta como si fuera una prisionera en lugar de una invitada. Odiaba cómo se erguían cada vez que salía al pasillo, siguiendo con la mirada cada uno de mis movimientos como si fuera a salir corriendo.
Cuando Caine me metió a la fuerza en la garganta que me mudaba, supe que no había tenido buenas intenciones, pero supongo que fue una tontería por mi parte p