Reina
No tenía ni idea de qué demonios estaba pasando ni dónde demonios estaba, pero enseguida identifiqué una cosa.
Estaba que ardía, y de una forma que tampoco me parecía normal. El calor había vuelto, más denso y sofocante que antes. En la neblina de mi sueño, podía sentir el peso de Caine sujetándome, sus manos como bandas de hierro alrededor de mis muñecas mientras las subía por encima de mi cabeza.
Parpadeé, pero estaba de vuelta en esa habitación, la misma donde me había follado hasta de